Desde el principio de los tiempos, ciertos tipos de hombres se han sentido atraidos por la aventura, la conquista, el descubrir nuevos horizontes y conocer lejanas tierras. Conquistar las mas altas cimas, sobrevivir en lugares inhospitos atravesando valles, desiertos, rios y senderos, a pie al principio y una vez dominadas las bestias de carga, sobre sus lomos en eternas y cansadas jornadas de viaje entre lluvia, viento, nieve, granizadas y polvorientos caminos. Ciertamente no todos lograron llegar con exito hasta la meta y ahora a bordo de sus caballos motorizados atraviesan de dia y de noche todos los caminos sin que haya obstaculo que los detenga, en un ambiente de fraternal camaraderia y ayuda mutua, un binomio hombre-moto, en el que solo comprenderia la sensacion de adrenalina, autocontrol, y un sin fin de emociones encontradas, aquel que se a atrevido a dominar una bestia de estos caballajes, donde la destreza y habilidad de los pilotos se manifiesta en las largas travesias, salvando obstaculos, grandes troncos, piedras, abismos y siempre saliendo avante, con la mirada fija en su objetivo, que es llegar hasta el final del sendero y no dejar a nadie abandonado en el camino.
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